lunes, 10 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

te qiero tanto qe te dejo ir...

"Para el que ama, mil objeciones no llegan a formar una duda; para quien no ama, mil pruebas no llegan a constituir una certeza"
—Louis Evely

Yo quería estar ahí para celebrar tus mejores momentos y apoyarte en los peores. Yo no pretendía ser tu mundo, sólo ser parte de él. Yo no buscaba llenarte un vacío, ni cubrir cualesquiera que fuesen tus expectativas, sólo quería que me conocieras con las mismas ganas que yo tenía de conocerte a fondo, saber tus defectos y aceptarlos; conocer tus virtudes y admirarlas; ser tu apoyo incondicional y escucharte: porque disfrutaba el jugueteo de palabras cuando entretejías historias de tu memoria, cuando te perdías en mi mirada.

Quisiera tantas cosas, pero la vida me ha enseñado a no desperdiciar el tiempo pensando en los "y si...", en los "hubiera", ni en dar razones a quien no quiere escucharlas. La vida me ha enseñado que su trazo es muy corto y ser estática no es una opción duradera ni verdadera.

Yo, soy de esas que no da vuelta atrás. Yo mato las esperanzas porque son demasiado tentadoras para caer en varios trocitos de irrealidad. No me puedo dar el lujo de esperar sentada, porque sé que al hacerlo estaría invocando una tortura tal que desataría la demencia de cuyo cofre todos guardamos la llave justo en medio del pecho, dónde lo más profundo hiere.

Cuánta poesía podría salir de mi mano hoy en día, en el hito distintivo de memorias que desconocen la elocuencia en las huellas que han dejado. Qué anhelados fulgores guardaban un palpitar constante y ansioso por sentir un pecho igual, a su mismo compás desenfrenado en una locura sin igual. ¡Ay del paso incalculable de los días que dejaron muerto lo que dolía y sembraban begonias en su andar! Compartiendo miradas, pulsos acelerados y una sola forma de entregar todo aquello que se resguarda uno en lo más profundo, todo eso en lo que sólo yo sé errar.

Omite verme así, odio la compasión que te aqueja al posar tus ojos sobre mi cabizbaja presencia incapaz de devolverte la mirada por el cesto de impotencia que llevo a cuestas. Con lo obscuro de la noche, viene el descenso de mis días para convertirse en un vórtice ilimitado de apariciones fantasmales y de preciadas reliquias. ¡Y quiero romperlas todas! Cada una de ellas, tras desenvainar la espada que se ha quedado inútil, sin filo en mi cinto de cristal, rezando por no tener que ser usada una vez más, pues al mismo tiempo que depura el exterior, hiere el interior.

Que siga lloviendo, que derrame el cielo todo lo que necesario para limpiar, quiero en mi interior mi propio diluvio universal. Una tras otra habrá lágrimas que alzar para romperme y volverme a hacer real.

No es que no seas importante, simplemente la vida quita algo para después darnos algo mejor y no me atormento cuando sé que no tiene caso quedarme como estatua en un inútil punto fijo que no me llevará a nada. Con el tiempo, la corrosión me mataría y la muerte y yo nos conocemos tan bien, que no quiero volver a sentir su mano fría.

miércoles, 5 de octubre de 2011

basta )=

Hoy sólo busco un refugio donde los malos recuerdos no me persigan.
Porque parecen una maldita montaña rusa a la que nunca antes me había subido, sorprendiéndome con la sensación de ingravidez en el estómago y es cada vez más difícil de soportar. Parece que directamente proporcional a los errores, la penitencia decide que el ángulo sea más agudo y caiga casi en vertical.
No soy de las que viven en el pasado, el problema aquí es que hay círculos en ese pasado que seguirán presentes porque no me corresponde a mí cerrarlos.
Odio la impotencia de cruzarme con el mismo obstáculo, sólo para ver que la justicia se mantiene oculta, observando discreta, mientras los nervios se me ponen de punta y no encuentro manera de hacerme fuerte.  Todos alrededor tienen algo que decirme, para tratar de levantarme, pero me estoy cansando de mantenerme en pie para seguir viendo, con repudio, cómo lo podrido va avanzando y está a punto de alcanzarme. Y a nadie le importa lo que hay detrás de una máscara que resanan constantemente para que nadie sepa la verdad. Porque a lo que la roca más le teme, es a lo que no ha salido a la luz.
Soy un mondadientes en las manos del presente.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

cuando te atrevas

"El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos"
–Pitágoras

Hubo una vez, en un lugar no muy lejano, una niña muy feliz, viviendo en un hogar maravilloso, con su perfecta familia. Se deleitaban con los manjares que cocinaba la madre, agradecían el trabajo del padre y los hermanos jugaban mientras la hora del baño llegaba, después de hacer los deberes. Y así como amanece, el ocaso también está presente.

Pronto resultó que su familia no era tan perfecta, y en un abrir y cerrar de ojos, todos parecían de otro mundo. La armonía conocida se quebró con la llegada de circunstancias nunca antes conocidas. Pobre niña confundida, esquinada esperando que la tormenta pasara, sin entender lo que ocurría. Y mientras hacía preguntas al viento, lloraba por no obtener respuestas. Cuando las lágrimas dejaron de fluir, cortó de tajo su larga cabellera y, al verse sola, tomó la mano del único amigo que encontró al alcance, un pequeño de su mismo tamaño, tímido y acongojado, se acerco desde la otra esquina para darle un "Hola" receloso. "Miedo" era su nombre. Desde que Miedo apareció, siempre estuvo ahí para que no le hicieran daño; Miedo nunca la dejó sola y la protegió a toda costa de todo aquél que osara pasar los límites que ella establecía. La pequeña niña se sentía segura con su fiel amigo, jugaban en lo cerrado de su círculo y mientras el mundo seguía girando, el té se servía caliente, siempre con dos terrones de azúcar y acompañado por deliciosas pastas caseras.

Con el paso de los años, la niña creció, al igual que Miedo; éste último además, dejó de ser tan tímido y comenzó a sobrepasar la estatura de la niña. Ella seguía sintiéndose feliz con su buen amigo, él seguía cuidándola como siempre. Solo que ahora, la niña no sabía ya manejarse por sí misma. Miedo ponía los límites, Miedo decidía qué hacer y cuándo hacerlo, y cuando volvía a ser receloso, mejor manipulaba las circunstancias para zafarlos a los dos de lo que ocurría, aún cuando fuera bueno para la niña. 

Pasaron los meses y la niña ya no se sentía cómoda teniendo a Miedo cerca. Él no la dejaba ser, no la dejaba hablar, no la dejaba pensar. Miedo regía su vida, Miedo hacía lo que quería y ella sólo sabía seguir sus reglas, porque siempre había estado ahí como su protector, con su dualidad de escudo y espada, haciéndole cómoda su estancia terrenal. sin embargo, había un detalle que la niña no recordaba de Miedo, quien sólo tuvo una condición para ser su amigo: a cambio de su cabellera, él sobre sus ojos, amarraría un velo mágico que la haría olvidar todo lo que le dolía.Y entonces el pacto estuvo hecho. Serían amigos hasta que ella supiera pedir de vuelta su preciada cabellera.

La niña no era la misma. Vivía ensimismada y no sabía relacionarse con las personas de afuera, y Miedo nunca dejaba que lo presentara. Echaba a correr y la jalaba con él para que sólo fueran ellos dos. Siempre.

De cualquier forma, ella no conocía métodos para realizar las cosas sin su amigo. Lo único que la niña sabía hacer bien, era el autosabotaje. Se le daba bien, porque era lo que Miedo quería: dejarla indecisa, justo en medio, cubrirla con su abrazo para que no fuera capaz de moverse, para hacerse grande y para vivir a través de ella, porque él nunca había tenido ni una forma ni un cuerpo. Miedo sabía que si ella recuperaba la vista, él desaparecería para vagar de nuevo en las esquinas donde lloran los heridos, para alojarse justo en medio del pecho, ahí, donde duele el sentimiento...

Y en esta historia aún no hay final feliz, lectores. La niña ha dejado de ser niña, pero se sigue preguntando cuándo tendrá el valor de exigir de vuelta su preciada cabellera...

lunes, 19 de septiembre de 2011

#charlanocturna



¿Alguna vez han tenido una de esas charlas qe les cambia totalmente el panorama? ¿No? Yo tampoco. Dicen qe es horrible.
Mientras "alguien" conversaba con un amigo, salio esta rescatable frase:

"Tienes que entender, Jez, que aveces los hombres queremos distraer a un corazón roto con lo que sea.."

Casi siempre yo parezco tener ese "lo que sea" pegado en la frente. Porque quiero, porque mientras dura es perfecto. Porque no sé distinguir entre lo simple y lo sobrevalorado.
Hoy he estado pensando tanto, le doy vueltas una y otra vez a lo que sé, y lo único que quiero hacer es dormir. La cosa es simple: no sirvo para pensar, me apasiono en exceso.

Si esta vez fuera lo mismo, no lo soportaría, en teoría; porque en la práctica, le hice callo a la costumbre.. y eso es triste.

jueves, 8 de septiembre de 2011

por si el hubiera existe..

"Cuando se quiere dar amor, hay un riesgo: el de recibirlo"
– Moliére

Nunca he sido buena para dar prioridad a lo que otros consideran importante; nunca he sido buena para no hacer a un lado lo que yo considero importante. Nunca he sido buena para ser equilibrada y constante.

Nunca he sido buena para lidiar con ser un sustituto; nunca he sido buena para lidiar con ser alguien especial. Nunca he sido buena para notar la diferencia cuando se me presenta.

Nunca he sido buena para amar; nunca he sido buena para ser amada. Nunca he sido buena para entender las señales.

Nunca he sido buena para escuchar; nunca he sido buena con las palabras. Nunca he sido buena para captar el momento preciso en el que puedo hablar y en el que debo callar.


Nunca he sido buena para decir la verdad; nunca he sido buena para decir una mentira. Nunca he sido buena disfrazándome en la vida.


Nunca he sido buena para sonreír; nunca he sido buena para llorar. Nunca he sido buena para compartir lo que cargo en lo más profundo de mi pecho.

Nunca he sido buena para planear; nunca he sido buena para la espontaneidad. Nunca he sido buena para encontrar el momento de ver más allá de mi nariz.

Nunca he sido buena para quedarme quieta; nunca he sido buena para tener iniciativa. Nunca he sido buena para tomar decisiones en la vida real.

Nunca he sido buena para pensar, ni actuar, ni hablar congruentemente; nunca he sido buena para no notar la incongruencia de otros. Nunca he sido buena jugando en sociedad. 

Nunca he sido buena conmigo misma; nunca he sido buena para juzgarme. Nunca he sido buena para la introspección.

Nunca he sido buena para sólo ser femenina; nunca he sido buena para ser sumisa. Nunca he sido buena para darme mi valor y asimilar del todo el concepto de autoestima.

Soy humana, tengo demasiados errores.
Soy estudiante, tengo demasiadas cosas en la cabeza.
Soy creativa, siempre estoy reinventado todo al rededor.
Soy diseñadora, para mi todo tiene una estructura y al mismo tiempo, ninguna.
Soy apasionada, le pongo el corazón a todo lo que hago.
Soy mujer, siempre me complicaré demasiado.
Soy joven, estoy apenas descubriendo mis capacidades.
Soy curiosa, me dejo llevar por los detalles.
Soy distraida, tropiezo todo el tiempo, pero también sé mantenerme en pie.
Soy de carne y hueso, no soy invencible, pero poseo un alma que no sabe hacer daño.

Soy quien ves y quien sostiene tu mirada de regreso. Soy cálida, transparente y en ocasiones, tan débil que en todos lados veo espinas. Soy frágil y sensible, me daño rápido, pero nunca me verás rota. Soy tan comprensiva que a veces parezco indiferente. Soy celosa e intuitiva, pero nunca posesiva.

Soy ganas de volar, de no dejar desperdiciar ni un respiro en los atardeceres esparcidos por la vida.

Desglosada aquí, ¿me tomas, o es hora de que emprendas tu partida?

domingo, 21 de agosto de 2011

un domingo promedio

Doy vueltas una y otra vez en las cosas supuestamente importantes. De pronto me llegan las ganas de mandar todo al botadero y agarrar una mochila con nada más que mis sueños para recorrer el mundo entero. Mis sueños y un jabón, por supuesto.


Me encanta el cielo nublado el día de hoy. No soy del grupo de personas que se deprimen con un poco de nubes densas y neblina que viene a visitar. Tristemente, sé que conforme pase el día se irán retirando para plantarme un hueco que por un buen rato no me dejará en paz.


Los domingos no son mis mejores días. No estoy segura de cuándo inicie la semana, pero específicamente este día me provoca una flojera inmensa y es que a pesar de hacerme tonta, influye el hecho de que quiero verlo. Su presencia no es una necesidad, es un deleite. Pero eso es otro tema.


Ahora que estoy a una semana de volver a la Uni para el último semestre oficial de mi carrera, me lleno de dudas acerca de lo que vendrá. No soy de las personas que planean estratégicamente el futuro, más que cuando hablamos de mercadotecnia, pero siendo sincera, me aterra la idea de valerme al 100% por mi misma. Me aterra no porque sea una inútil, sino porque de pronto seré yo y solo yo y he pasado casi toda mi vida en un salón de clases, jugando a que aprendo. Y de pronto sé que realmente sí he aprendido, que soy competitiva, perfeccionista, y por ende, altamente frustrable (si es que esa palabra existe).


Soy curiosa, explorar e investigar es mi fuerte, compite con mi pasión por el arte. En ese sentido quizá soy bipolar. Pero para mi área, las dos cosas van de la mano y tal vez sea por ello que los diseñadores tenemos tantos problemas de ego. Maldito ego. Casi siempre me rescata de otros ámbitos en los que podría disfrutar de más.


Bien, hay una promesa de terminar este semestre y largarnos a explorar, sólo por un rato, mientras todo lo demás se mueve de lugar. Vaya que eso no importará.


Me apelmazarán un montón de materias para recuperar lo perdido, al igual que el semestre anterior; probablemente sólo me basta una buena agenda y una reducción al 20% de mis actividades sociales. Lo bueno es que tal vez deje el alcohol. El cigarro es problema aparte.

be-sa-me

"En un beso, sabrás todo lo que he callado"
– Pablo Neruda

 La sensatez se aleja de mi, porque voy de la mano con lo inesperado, con quien puedo ser yo sin más.

Quiero tener el poder de detener objetivamente el tiempo y seguir surcando los caminos en busca de direcciones que nos hagan flotar fuera de todo lo ya visto. Saltar entre lo que conoces y lo que yo ignoro, saborear la noche, que en cada paso sus segundos parecen pasar demasiado rápido. No me preguntes qué pienso, soy de esas que ante el rubor en las mejillas contesta cualquier estupidez; mejor sella mis labios para que por tí mismo sientas lo que pasa por mi mente, lo que mi timidez jamás sería capaz de deletrear.

Las luces en medio de la noche, así sencillas, sin hablar. Los silencios siempre dirán más, tanto como los ojos dirán la verdad, y yo me quedé extraviada en la perfección de los tuyos.

Las piezas están colocadas. ¿Estás dispuesto a jugar?

jueves, 21 de julio de 2011

punto de fuga


" La Libertad jamás será algo otorgado, sino que deberá siempre conquistarse"
                                                            –Simone de Beauvoir


Atorarse en los muros de un pasado sin igual, es querer construir sobre cimientos carcomidos por la banalidad de las lágrimasRealmente lo que ocurre entre tú y yo, es qe me despierto con las ganas de tener ganas de recordarte y que me vuelva a dar un vuelco el corazon; de sentir esas mariposas que existían al princpio, el nerviosismo que hacía sudar a mis manos y pensar en algo más que sólo mover las piernas bajo la mesa para detener el estado caótico que me causaba tu presencia. 

Nuestra química era perfecta. Entre tus preguntas del pasado, se esconden mis respuestas del presente. Y no importa lo ocurrido, siempre serás esa parte importante que me hizo crecer de golpe, para entender todo aquello que hasta entonces no había querido.

No es tan fácil desprenderme de tí, eso es desmasiado cierto. Tu presencia en mi camino, sin importar lo bueno ni lo malo, fue de lo mas enriquecedor. Fuiste cielo e infierno, fuiste luz y sombra, fuiste momentos qe en mi quedarán eternamente impregnados en cada poro.

Pero más allá de la belleza que esconde una historia imposible de revelar, realmente espero nunca tener que volver a pisar caminos que me lleven a cruzarme contigo, aún cuando al recordar la química desde el primer día, mi rostro deje escapar una sonrisa. Porque al recordar los golpes continuos de los últimos días, mi sonrisa se empaña con una lágrima que ensordece lo basto de la vida.


Casi siempre, el motivo del llanto es el orgullo herido. Y es que puede haber mucho cariño, pero sin respeto y tolerancia, el amor es sólo algo de lo que alguna vez oímos.




El pasado no está realmente, es un vórtice que se esconde para tentarnos de vez en cuando, un vestigio reluciente al que cada quien le da la luz que le corresponde. Y no importa como sea, darle demasiado brillo puede enceguecernos, y apagarlo del todo, también. No subestimemos el poder del pasado, sin él, no tendríamos presente; pero no nos quedemos en el para siempre, así nunca tendremos un futuro.Cuanto han cambiado todos. Error. Cuanto hemos cambiado todos. Veo rostros familiares por todos lados, pero nadie es como le recuerdo. Han pasado algunos años desde la ultima vez que coincidimos como una muchedumbre enardecida, lista para dejar los juegos escolares y entrar a un mundo completamente diferente.

Somos un sistema de convergencia paralela a una dirección; situados en el infinito; todos miramos hacia el horizonte para trazar nuestros rumbos en un plano donde depositamos todas y cada una de nuestras estúpidas esperanzas humanas que nos hacen querer ver de nuevo la luz del día. Por un minuto más, por un segundo. Por lo que sea.

De todos aquellos con los que compartí un trozo de existencia, desde que era pequeña, hace mucho que les perdí la pista como personas físicas; y sus perfiles virtuales podría saberlos casi de memoria...

miércoles, 13 de julio de 2011

dame un por qé y te doy un cómo

"Quien tiene un 'por qué' para vivir, puede soportar casi cualquier 'como'".
–Friedrich Nietzsche

cada día es más dificil ver el paso del tiempo. 
si dices la verdad, amanecerá lloviendo mientras un rayo de sol cruza mi ventana con la brisa matutina que amenaza con hacer brotar de mis ojos, lagrimas contenidas. 
omitiré el pasado para no tocarlo de nuevo, bailaré en medio de la noche para recordar tu rostro y trazar caricias con los ojos cerrados, mientras recuerdo que estás por ahí, donde tal vez no pueda alcanzarte hasta dentro de algún tiempo. 
Pero sabré que al sentir cosquillas en la nuca, será porque sonríes tú también al recordarme. 
Me miraré en el espejo y en mis ojos veré reflejados los tuyos, justo cuando un gajo de tu cabello cae sobre tu cara. 
Pediré un deseo a la primera estrella que me diga lo que quiero saber, antes de que el último trazo de obscuridad sea roto y entonces, sólo entonces tendré una respuesta para las últimas líneas que quedan en lo recóndito de mi recuerdo, sin importar nada más, sin pensar en todo aquello que no me permite dejar de abrumarme constantemente en lo que no termino por arriesgar. 
si me quieres a tu lado, buscarás la manera de hacerme saber que ese rayo de sol, es aqello que necesitaba para decirte que se han disipado las dudas y que el alba, no será solo el inicio de un día más. pero esa soy yo siendo optimista, pues la verdad, parece más adecuado no dar marcha atrás.

jueves, 19 de mayo de 2011

hoy..



"Nunca temas a las sombras. Sólo constituyen el indicio de que en algún lugar cercano hay una luz resplandeciente".

– Ruth Renkel




No mires más el reloj, deja de desperdiciar el tiempo. La disyuntiva se encuentra estática porque decides que así se mantenga. Porque quieres ver una esperanza en donde no debería haberla. Puede qe el mar mienta, puede que no, pero siempre espero lo mejor. ¡Ay el mar y su indiscutible fragancia! Cuando viene hacia mi, decido correr, cuando se va, prefiero perseguirlo. ¿Habra un punto decisivo en el que coincidamos sin herirnos?

Yo percibo su presencia incluso estando lejos. Yo escucho y me deleito en el recuerdo de sus manos. Es triste pensar que no hay tiempo suficiente y la gracia del espíritu no da para más. ¿Esperar? ¿Divagar? ¿Intentar y errar? Soltar los pesos que amenazan con arrastrarnos cuesta abajo. Yo sé perdonar, yo puedo hacer a un lado lo que aqueja las noches de tormenta. La duda está en el querer. Y mi cuerpo se tensa al pensar en los sinsentidos que acarrean las palabras sueltas, libres de interpretación a aquellos oidos a los que llegan.

¿Qué es eso que frena los sonidos que se sienten tan conocidos? Vagamente trazo en las memorias lo que fue y lo que pudo haber sido. Sin embargo, en los resquicios de un fulgor enmascarado, sé que no todo está perdido.

Hoy me encontré pensando en el mar y sus cambios; el mar y su imponente deseo de ser fuerte, aún cuando no necesita demostrarlo. El mar que envuelve los sentidos, que aparece por todos lados y no da pie al olvido. El mar que se deja acariciar, pero nunca tocar. El mar que revuelca, destroza, divaga, duda, delimita, añora, debilita, anima, consuela, aviva… El mar que no tiene historia más firme que su mirada perdida en el infinito, invitando a adentrarse en lo desconocido.

domingo, 10 de octubre de 2010

todo se nubla y lo extraño no se ve tan bien..


"La historia cuenta lo que sucedió; la poesía, lo que debería suceder"
- Aristóteles

Es fantástica la vibración que aqueja mis sentidos, en la vagancia de las formas que acentúan un nuevo rostro y aún así tan conocido ya, por mis ojos casi ciegos. Es, con mis manos, recorrer tus cejas, dibujar tu sonrisa y no saber a ciencia cierta a dónde ellas me dirijan. Es tocar los acordes de sensaciones perdidas, ir al destiempo de lo que duran los días y perderme en la imagen que interpretan las melodías. Es poner un corazón en jaque, porque ya lo sabes; porque la luna se posó en mi cabeza, abrió mi boca, desconectada de todo, y dijo la verdad a tientas. 


Hoy quisiera tenerte frente a mí, para decirte cara a cara que no hay nada que temer, que yo estoy aquí; sin embargo, sé que igual no serviría de mucho, porque tu bienestar se encuentra a kilómetros de distancia de mí. Pero es innegable que sufro al verte sufrir, porque quisiera poder ser parte de ti, parte de lo que te ayude a sonreír, a recuperarte a ti mismo y verte capaz de ser feliz, sin divagar en ideas extrañas, ajenas a mi comprensión. Quisiera ser tantas cosas para ti, un refugio, un momento, un recuerdo que surgiera entre tus sueños y evocara las cosas más hermosas, capaces de hacer que salgas de tu constante vivir entre sombras y anaqueles repletos de asuntos no resueltos, que esperan verte partido en pedazos, donde no puedas ser quien eres realmente. 


No espero que mires hacia el punto vacío en el que se encuentran mis pies de plomo, esperando un trazo escondido en lo dudoso de tus pasos; no espero un abrazo, ni siquiera un instante en la perspicacia de tu pensamiento. Solo pido al viento que susurra, para que todo eso que se acumula en tu corazón y en tu mente, encuentre la salida y no corrompa más la deteriorada estructura que ha venido a poblar tus días. Solo pido que el polvo se asiente y sea barrido en lo sublime de las andanzas para que al fin todo sea calma. Solo pido una estrella fugaz con poder suficiente para hacerte encontrar el camino por el que tu caminar no sea apagado. Se fue el tiempo, se fue el lugar y tus ojos no ven ya otra cosa que un brillo distante alejándose cada vez más en medio de la obscuridad.


lunes, 30 de agosto de 2010

Almohada

Impávida, frente a frente, mirando a los ojos a un rostro que no es sólo tímido y refulgente.
Vacila en pensamientos dispersos y frunce el ceño en intentos por ordenar las ideas que cruzan por su mente, mientras siento ese frío hirviendo a través de los filamentos que conforman mi cuerpo.
Tu mano helada, mi mente en blanco, tiras balbuceos carentes de sentido; ni tú mismo encuentras la forma de hilvanar las frases, mientras trato de recuperar el sentido...



¿Qué haces?
No adornes lo que dices,
no temas herirme,
propina ya el golpe que,
sin haberlo soltado,
mi alma se siente ya distante.
No dudes, confía.
Si permanezco aquí,
no es por mí;
si me dejaras ir
también sería por ti.
Y un mar de suposiciones
taladra profundo,
invade los huecos,
faltos de aire,
de lo que no dices,
de lo que haces,
de lo que queda palpitante en el aire.
¿A qué le temes?
No puedo ser quien tú pedías qe fuese;
no puedo ser lo que creaste en lo retorcido de tu mente.
Detente y siente el palpitar
de un triste corazón herido,
tierno y rozagante capullo,
molido a golpes,
esperando un momento oportuno,
midiendo el terreno,
saltando en lo oculto.
Parece mío a ratos,
quebrándose en sollozos,
dando entrecortados pasos,
desvariando en la distancia fulminante
del triste silencio inmune ante las
lágrimas tibias y saladas,
que no hacen más que despertar
lo qe no se sentía tan normal.
¿Olvidas que no olvido?
Pudiera ser más largo el dolor
que una vida,
y aún puedo asegurar
que no hablarás,
no dirás una palabra
para limpiar en ti
toda esa suciedad.
Juguemos a vagar y fingir,
que lo haces bastante bien
para no ser más que una figura de papel.

Posdata Apocalipsis

"A man is only as sick as his secrets"
- Mary Alice, Desperate Housewives

La comprensión de las palabras es inexacta.

Un plan siempre tiene miles de variables. Un plan siempre es una idea, muy elaborada en ocasiones, muy simple en otras. Un plan puede ser sólo una maraña de ideas que brotan de la mente sin freno capaz de detenerlas y es este el tipo de plan que más duele cuando se quiebra. Es este el tipo de plan que algunos formulan durante un periodo significativo de tiempo, que un día se resbala de las manos y cae con un golpe seco, para dejar después todo en un inquietante silencio. ¿Cuántos engaños, cuántas mentiras, cuántos muertos más se hallarán tras los huecos que deja la partida? ¿Cómo son realmente los rostros? ¿Cómo eran los ojos? ¿Cómo se mantiene por tanto tiempo una obra en escena?

Sentirse cansado, harto del stand by en el que se está sumido; sentirse absorvido, disipado, escondido. Cuando los sonidos se mezclan, se reducen, crecen, desaparecen, se reavivan evanescentes y con ellos lo que queda de una vida. ¿Cuánto daño puede hacerte un igual? ¿Cuánto puede lastimar alguien que ha excedido sus propios límites? ¿Cómo es eso de mirar y no saber, escuchar y no entender?

Camino a diario, tantos pasos como es posible, tantos metros como permita mi llanto. Camino a diario y a ratos veo lo invisible y en otros tantos siento lo imposible. ¿Qué es esta necesidad que vuelve a mí una y otra vez y cuando deja de estar, es aún más palpable? Cómo explicar que entre el ir y venir de los perros, las tablas sobre el pavimento, y otros pasos certeros, no termino de sentirme parte de esto que siento, sigo esperando despertar del sueño; sigo buscando cortar este hilo que, de una u otra forma me ata al recuerdo.

¿Soltar? Ya lo he hecho, pero todo vuelve a mí, como si nunca se hubiese ido; sin palabras, absorta, perdida en la nada y mirando de forma extraviada, presente como si todo fuera igual y encontrando cada pieza en todo lugar.

¿Cuánto tiempo más, ángel mío? ¿Cuánto tiempo más para que por fin ahogue todo en la nada y pueda recuperar la tan ansiada calma? ¿Cuánto tiempo más para callar todo aquello que insita mis ganas y volver a estar completa, ocupada en mis asuntos, disfrutando las sonrisas y odiando los disgustos?

Dormir es todavía un suplicio. El insomnio de ser acosada por fantasmas, el frío y el miedo de abrir los ojos y mirar otra vez lo abstracto que quedó todo en el interior. Si las alegrías hablaran, ¿qué dirían? ¿Algo que no mencione los segundos por los que pasó un nombre? Eso sería útil. No duele el sabor del fracaso, no duele el aroma a vencido, no duele el temor de los años. Sólo tengo que empezar de nuevo, probablemente como algunos, probablemente como temo, aunque por el momento sólo quiero ser esto: jirones apagados en el suelo.

Olvidamos vivir un día a la vez. Nos enfocamos tanto en ver las tripas, qe dejamos de poner atención a los ojos y se nos pasa la vida. El hombre se ha orillado a la peor de las esclavitudes pocas veces descrita, siendo presos de nosotros mismos, del tiempo, y haciendo lo que los demás harían. Se ha perdido el aliento, la libertad de amar, la naturalidad de los sentimientos que dignifican y dan sentido a respirar, a despertar.

No se pueden ignorar los agujeros que brotan en el cielo y perderse en uno mismo, convirtiendo anhelos en pesadillas. No se puede encapsular la pureza en una jaula, ni la sonrisa en las heridas.

Lo cierto es que no habrá puntapé que vuelva a tomarme desprevenida...

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿éxito?

Un buen día como tantos otros (léase HOY ^^ ) me encontraba mongoleando en el buen amigo Facebook, cosa qe ya casi no hago xq empieza a aburrirme 6.6 ; sucede qe, al puchar Inicio, me botaron en la cara palabras fuertes de un BlackBerry tocado por la sabia mano de mi amigueta Marianita:

"muchos dicen que algunos nacen con el éxito, algunos otros logran el éxito, a algunos les es impuesto y a otros el éxito les queda grande. Alguien me hizo entender que no es puro, el éxito siempre viene acompañado de algún sacrificio....lo único que agregué fue que siempre hay que cuidar que el sacrificio no sea mayor que el éxito.... .... Pero sigo sin saber que es?"

Qise contestarle con todo el corazón, así con toda la sinceridad del mundo, qe para mí el éxito es.. es.. es..
i mi mente totalmente en blanco... º///º  WTF?!?! Mi ardilla en chinga se dio un madrazo de frente.. Yo tiendo a decirle a la gente "éxito" en lugar del tan sonado "suerte". La "suerte" es de mediocres incapaces de enfrentarse a sí mismos i vencer sus propios retos, mientras qe el éxito es real, de perseverantes qe no dejan todo al "ahíseva". Entonces me dije: mi misma, es momento de qe el debraye eterno comienze a bombardear con sus hipótesis...

Si bien el éxito técnicamente es el buen resultado de cualqier cosa, me parece que va más allá dentro de lo capcioso qe resulta su significado. El recientemente famoso Dr. Gru (sí, sí, Mi Villano Favorito) logró robarse la luna y al final eso no lo hizo exitoso. No venía desde su corazón, dejaba un mal sabor de boca, algo faltaba.

El éxito no es la fama ni la fortuna; el éxito no es una meta, es un estado, una actitud que podemos hacer o no continua día con día, ser congruentes con quienes somos, lo que hacemos, lo que decimos y lo que pensamos. No es algo mecánico que sólo logran los empresarios o las estrellitas poperas de tres pesos que para nuestra mala suerte generan muchos más (y en dólares/euros). Incluye las emociones, la satisfacción, las metidas de pata en el proceso. Una persona exitosa lo es porque sencillamente no sabe hacer algo más: no se da por vencida.

En cuanto al sacrificio... Es una palabra que no me agrada en absoluto. Pienso que definitivamente es mal empleada. Sacrificar es como un trueque: algo que se te brinda a cambio de tu sufrimiento. En esta cultura post-hispánica, tenemos muy arraigado el sacrificio. Maldito catolicismo que vino a joder nuestras mentes y corazones: ¿cómo ser coherentes cuando nos dicen que para ganar el cielo tenemos que sufrir el infierno en la Tierra?

No creo que realmente sean sacrificios los que se hacen para ser exitoso; mas bien, olvidamos a veces que para todo habrá piedras en el camino, y los tropiezos son inevitables, aunque diezmables. Hay quienes se frustran al no lograr lo que esperaban o tal cual lo esperaban, aunque hayan sido sumamente afortunados. Es como en una mala pasada de las que de repente nos juega la vida, cuando decimos: "hubiera" hecho esto, "hubiera" hecho aquello, "pude"... Pero no se hizo y ya no se puede hacer. Dejamos de ver lo importante, lo que hace unos meses me dijo una mujer a quién le agradezco la ayuda para ponerme otra vez de pie:

"... estás viva, como sea que estés, estás viva y eso es mucho para empezar de nuevo"

Uno es exitoso al sobrevivir día a día y sentirse feliz con ello. Al tener alineados cada uno de los elementos que lo tienen vivo y que le dan esas ganas de mantenerse así, de sentirse vivo, haciendo de lo ordinario, lo extraordinario.

En resumidas cuentas:

"El éxito es la paz mental, es la autosatisfacción de saber que haces lo máximo para llegar a ser lo mejor que eres capaz de ser"
- John Wooden

Creo qe mi ardilla está en recuperación y le damos gracias a Marianita por ponernos, sin qerer, a pensar en estas cuestiones raras qe a veces nos hacemos..

domingo, 22 de agosto de 2010

añejo malestar


"La felicidad es un chocolate caliente cuando hace frio"
- Nana, Bokura ga ita

Es extraña la sensación del tiempo pasado...
Veo el ruido en las fotos, el cambio continuo en el pixelaje, el paso de los años en las esquinas maltratadas, la ansiedad de las huellas plasmadas. Es difícil no trastabillar, no dudar, no mirar atrás. ¿Cuándo fue que crecimos?

Lo bueno viene a la mente. La facilidad con la que de un momento a otro la cabeza se iba a la luna para perderse en ella, jugando en la tierra, girando hasta que, sola y por sí misma, la cabeza siguiera dando vueltas, mientras el aire esponjaba el vestido y así reía y reía sin parar, hasta que la panza doliera y ya no se podía más. Entonces todo parecía simple, había formas de escapar. Por que uno no tenía mucho de qué preocuparse, no hay mucho de qué ser responsables...

Punto ciego es eso de extrañar.

Al recordar, ya sean personas, cosas o eventos, siempre evocamos lo bueno, lo que saca esas sonrisas inexplicables. Lo malo es bloqueado y almacenado en algún punto del subconciente, poniendo una capa sobre otra, moldeando los temores, las deficiencias. Y entonces, por mucho daño que nos haga algo, regresamos ahí una y otra vez, porque estamos seguros de que en cuanto queramos, nos deshacemos de eso y de las máscaras que implica, para ser libres al fin.

¿La verdad tras el engaño? Ese momento nunca llega. Podremos ponernos un millón de vendas en los ojos, atar nuestras propias manos y pies, y amordazarnos para no ser responsables de lo que ocurre. Se torna en un cuento de nunca acabar, en el que una catedral inicial termina siendo una fría cárcel en la que las vendas, las cuerdas y las mordazas son reales, tan reales que dejan cicatrices, tan reales que al recordarlas algo duele dentro, algo parece muerto. Pero tarda para que la mente y el corazón lleguen a un acuerdo e intercalen los recuerdos con los sentimientos. Porque aceptar que uno fue ultrajado, manipulado, y casi destazado no es sencillo.
¡Ay de las mentes jóvenes que cargan basura de locuras seniles! Es más feliz el infeliz que cae en batalla, que el maldito que vive de la infelicidad de otros.

Un adulto es un niño que se ha tomado la vida demasiado en serio. Que tristeza que haya tantos de esos sueltos por el mundo, más cuando parte de su mente está mutilada, y a su alrededor nadie dice nada.

miércoles, 11 de agosto de 2010

hatethesistem

"Es preferible sufrir la injusticia, que cometerla"
- Platón

Hay un punto en la vida de toda mujer, hombre, quimera o demonio, en que la vida nos enfrenta cara a cara con la insufrible burocracia mexicana. Sean trámites engorrosos o demandas largas y complejas (o en este caso ambas), no entiendo lo inhumano de nuestros sistemas, así me lo explique el abogado de abogados, no habrá poder en la Tierra que me haga pensar que realmente se hace algo. Digo, por bienestar mental y emocional a uno le gusta creer que se sigue todo al pie de la letra para agarrar a todo aquel malandrín que jura que la hizo y no la paga; sin embargo, pareciera que la ley está más de su lado y no con el agredido. Joder, hasta se les tienen que respetar sus "derechos humanos", siendo unos perfectos animales que cometen atrocidades por sus puras ganas de chingar al prójimo y desquitar sus ideas enfermas, que les cautivan la mente y son el trigger de sus impulsos maniacos.
¿Qué tan inestable es la estabilidad? ¿Cuánto dura la eternidad? ¿Qué está bien y qué está mal? Personas como yo pensamos en el karma, pero he llegado a la gota que derrama el vaso y me viene a la mente un gran "chingue su madre el karma" porque no veo que actúe; al menos no tan inmediato, efectivo y doloroso como yo quisiera.
Es extraño que después de darle tantas vueltas al asunto, concluya en que al final la mejor venganza y el mejor olvido es el perdón. Y yo perdono, pero acusado el tío que sobrepasó los límites, hay que seguir hasta donde el camino nos lleve. A mi me ha llevado de vuelta a la felicidad del hogar. Al final la casa es como la madriguera en la que los conejitos siempre nos sentiremos felices de regresar.

viernes, 30 de julio de 2010

desacordes melodías de la mente "sana"

"...I don't necessarily believe there is a cure for this
so I might join your century but only as a doubtful guest
I was too precarious removed as a cesarean
behold the worlds worst accident..."
-"Girl Anachronism", Dresden Dolls



Hay una extraña conexión entre lo que me tira al suelo y me vuelve a levantar. Deduzco que eso de avanzar es tan volátil como el confeti en un caluroso día, esperando lluvia desde hace chorrocientas semanas.Protocolos irremediables que no cooperan para sanar.El aire de la noche ha anunciado mi inestabilidad.
De acuerdo a Wikipedia, "crisis" se define como:

"una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. [...]Las crisis pueden ocurrir a un nivel personal o social. Pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. De una manera menos propia, se refieren con el nombre de crisis las emergencias o las épocas de dificultades."

Aquí pienso que debe ser como la réplica de un temblor. ¿Quién puede realmente medir el mal alrededor? El daño hecho es incomprensible para quienes no lo vivieron. Uno piensa que su estado es óptimo, que las cosas marchan bien, que todo se va arreglando y de repente aparece un pico en la gráfica que nos indica una sola cosa: las estadísticas no sirven de nada. El bajón no es del todo predecible, hay margen de error, y desgraciadamente a veces nos toca comprobar esa inexactitud.
De acuerdo a una enciclopedia perdida entre los libros de la biblioteca personal de Don Potatoe, cuyo nombre es desconocido por el forro verdoso y avejentado a causa de los años (el nombre del libro por supuesto), una crisis se explica como:

"f. Momento de la decisión de una enfermedad o negocio. || Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales. || Situación de un asunto o proceso cuando está en duda su continuación, modificación o cese. || Dificultad que obliga a dimitir a un ministerio."

En lo personal, las palabras resultan menos redundantes, pero un mi cabeza igual todo seguirá enredado. Es justo en el momento en que me siento de lujo, cuando creo que todo va de maravilla, que el más breve pestañeo me astilla. ¡Malditas tormentas en vasos de agua! No son intencionales, solo que activan ese maldito mecanismo de defensa que se me incrustó dentro, cuando siento que tocan las fibras más sensibles en mis recuerdos. ¿Por qué existen esas asociaciones que nos devuelven a la realidad de lo quebradizos que son los peldaños de la recuperación? Malditos espejismos que me hacen dar pasos agigantados y de repente el ramalazo contra el suelo más malditamente duro. Es que cómo se explica que cuando el dolor cala, las ideas fluyen y no paran. Ironías en la vida que se hacen más densas con los años y ponen el dedo en las heridas.
Gracias a Dios no escribo libros de autoayuda: sólo dejaría a la gente más traumada. Y me debrayo en mi propia gigantomaquia, cuando creo que de verdad supero lo que sigue tuerto, cojo y medio sordo. Ya que la marea sólo se calma a ratos, ¿qué hago cuando no logro ahuyentar mi propia luna, que me llena de espasmos y cosas raras que antes no coincidían en mi espacio? No quiero darle el gusto a esa gente que hace daño y que espera verme derrotada. Y volverse loco es la forma más sencilla de escapar, mirando sin mirar, estando sin estar. 
¿Que si me faltan agallas? Me sobran y eso es lo que me temo. Los principios en que se producen los efectos no parecen caminar a mi ritmo, mas, ¿quién soy yo para hablar de lo causal? Siendo un caos total, aún pretendo controlar todo a mi alrededor y me aferro de lo que tengo al alcance, porque es lo único que veo seguro. Siento que mis piernas se lanzan más allá de lo que la cabeza llega, y el corazón queda en medio, palpitando a diestra y siniestra. Me hace falta aún apropiarme de la esencia del dolor. Al final es necesario para su conversión y mi propio desarrollo. Literalmente, casi me asfixia, y no sentir aire entrar a los pulmones es la debilidad que ha quedado en la memoria, para mantener incorrupto mi deseo de respirar, por muy común e involuntario que sea.
¿Quién diría que el entusiasmo se queda perplejo ante lo cóncavo de la intrincada mezcla que se aferra a no distinguir la esperanza en la condena? La mente podrá ser poderosa, pero nada como la buena ayuda de la medicina alopática. A fin de cuentas, la salud no es perpetua.E invocando las locas parodias de la vida, los Dresden Dolls no pudieron ser más claros:I AM THE GIRL ANACHRONISM.
-los pies no sirven sin sueños que los motiven a andar-

lunes, 26 de julio de 2010

columpios e ingravidez...

"Las enemistades ocultas y silenciosas son peores que las abiertas y declaradas"
-Marco Tulio Cicerón

¿Cuánto cuesta una vida? Más de lo que refleja la superficie. Lo peor no es el suceso, es lo que viene a continuación, porque no hay suficiente para los perros que ansían comer lo que nunca tendrán. Olvidan lo difícil que es ponerse todos los días una sonrisa y atreverse a dar un paso fuera de lo que se cree seguro. Poque realmente nada es seguro. Eso a lo que más tememos está más cerca de lo que queremos ver pero no nos atrevemos a mirar; sentimos el aliento en la nuca, de ese monstruo que espera atacar cuando bajemos la guardia, pero no hay que dar cabida al miedo, pues el miedo paraliza y nos impide pensar. 

Y hago un paréntesis aquí, porque es necesario aclarar que no es lo mismo paralizarse que hacer nada. Paralizarse es defender la vida hasta las últimas consecuencias, calculando, siendo precisos, sin omitir nada; no hay margen de error, porque si damos espacio, el enemigo se abre paso y se apodera de todo... 

Hablarán las bocas con sus lenguas de serpiente, que no saben, que no tienen idea, y en caso de tenerla, se ciegan a sí mismos para continuar en la perfección de sus mentes perversas. Sabes que te queda el saco, aunque este escrito no llegue a tus manos. Esa inmundicia se desborda por la falsedad en tu mirada sombría, sí, carcomida por la vida, pero sepultada por tu propia desición. Vanalidad es lo que te caracteriza, cosificación y posesión en lo que gira tu inútil existencia. ¡Ay, pobre de ti, alma derrochada! Que cuando llegue tu hora no volverás a ver la mañana con los mismos ojos ni las mismas garras.

Y no es que te desee el mal, al contrario. Me llamarán loca las mismas personas que ahora me ven como cualquier cosa, pero en el dolor que me sembraste, cosecho miles de razones para sentir pena por tu corazón putrefacto y lleno de calamidades. Eres el cinismo encarnado, lo deshumano conformado por el engaño; eres todo lo que nadie cree que seas, porque no miran sino es con los ojos. Y yo, yo soy mucho más de lo que creíste haberme arrancado. No soy dócil, no soy de tu propiedad; no estoy desvalida esperando que aparezca algo para comenzar a andar. No soy lo que tú creías ni mucho menos lo que yo creí. Soy de carne, pero no para las fauces de tu inmunda existencia. Eres la suciedad con forma humana: te pudres por tí mismo, pero arrasas con aquello que dices que amas. ¡Ay de ti, cuando los centinelas llamen a tu puerta! Porque estás paranoico, pero no preparado. 

Amo los columpios y la sensación de ingravidez...
Amo saber que todo estará bien...