"Cuando se quiere dar amor, hay un riesgo: el de recibirlo"
– Moliére
Nunca he sido buena para dar prioridad a lo que otros consideran importante; nunca he sido buena para no hacer a un lado lo que yo considero importante. Nunca he sido buena para ser equilibrada y constante.
Nunca he sido buena para lidiar con ser un sustituto; nunca he sido buena para lidiar con ser alguien especial. Nunca he sido buena para notar la diferencia cuando se me presenta.
Nunca he sido buena para amar; nunca he sido buena para ser amada. Nunca he sido buena para entender las señales.
Nunca he sido buena para escuchar; nunca he sido buena con las palabras. Nunca he sido buena para captar el momento preciso en el que puedo hablar y en el que debo callar.
Nunca he sido buena para decir la verdad; nunca he sido buena para decir una mentira. Nunca he sido buena disfrazándome en la vida.
Nunca he sido buena para sonreír; nunca he sido buena para llorar. Nunca he sido buena para compartir lo que cargo en lo más profundo de mi pecho.
Nunca he sido buena para planear; nunca he sido buena para la espontaneidad. Nunca he sido buena para encontrar el momento de ver más allá de mi nariz.
Nunca he sido buena para quedarme quieta; nunca he sido buena para tener iniciativa. Nunca he sido buena para tomar decisiones en la vida real.
Nunca he sido buena para pensar, ni actuar, ni hablar congruentemente; nunca he sido buena para no notar la incongruencia de otros. Nunca he sido buena jugando en sociedad.
Nunca he sido buena conmigo misma; nunca he sido buena para juzgarme. Nunca he sido buena para la introspección.
Nunca he sido buena para sólo ser femenina; nunca he sido buena para ser sumisa. Nunca he sido buena para darme mi valor y asimilar del todo el concepto de autoestima.
Soy humana, tengo demasiados errores.
Soy estudiante, tengo demasiadas cosas en la cabeza.
Soy creativa, siempre estoy reinventado todo al rededor.
Soy diseñadora, para mi todo tiene una estructura y al mismo tiempo, ninguna.
Soy apasionada, le pongo el corazón a todo lo que hago.
Soy mujer, siempre me complicaré demasiado.
Soy joven, estoy apenas descubriendo mis capacidades.
Soy curiosa, me dejo llevar por los detalles.
Soy distraida, tropiezo todo el tiempo, pero también sé mantenerme en pie.
Soy de carne y hueso, no soy invencible, pero poseo un alma que no sabe hacer daño.
Soy quien ves y quien sostiene tu mirada de regreso. Soy cálida, transparente y en ocasiones, tan débil que en todos lados veo espinas. Soy frágil y sensible, me daño rápido, pero nunca me verás rota. Soy tan comprensiva que a veces parezco indiferente. Soy celosa e intuitiva, pero nunca posesiva.
Soy ganas de volar, de no dejar desperdiciar ni un respiro en los atardeceres esparcidos por la vida.
Desglosada aquí, ¿me tomas, o es hora de que emprendas tu partida?
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