"No lo sé".
Que se me parta todo por dentro mientras no hallo la forma de comprender absolutamente nada.
Nosotros los que hemos estado más allá del sufrimiento, no queremos saber más de él de nuevo y parece, irónicamente, que disfrutamos su persecución absurda.
¿Dónde habrá quedado mi receta para los efectos secundarios de la miseria ajena?
Es que la sabiduría sólo calma a aquellos capaces de dominar su propio corazón. Nosotros los mortales inestables, nos pasamos la sabiduría por el arco del triunfo, no escuchamos cuando el volumen del dolor es más alto.
Supongo que es hora de abrazar de nuevo la soledad, esa que huye cuando el corazón late muy rápido y sudan las manos y uno se da cuenta que está enamorado.
Supongo que es hora de bajarle varias rayitas a mi drama.
Supongo que es hora de seguir adelante.
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