domingo, 28 de abril de 2013

TPL

¿La nostalgia del ayer o la incertidumbre del mañana? Yo me aferro al ayer, me aferro a lo inocuo de una mirada. Es este andar extremo, visceral. Es este virus que carece de origen, que no conoce cura. ¿Sabes cuántos pasos hay entre la desidia y la ansiedad? Es que a media luz todo parece ser sólo un sueño, un traguito de irrealidad. De repente no es tan necesario el piso, de repente la música y las conversaciones son nada más que ruido acumulándose en algún resquicio, para estallar súbitamente cuando todo vuelve a ser calma. De manera tumultosa, tus silencios hablan más claro que tus palabras y no dejan trazo de duda en su andar desenfadado, que constata la memoria como el peor de los aliados. Lo drástico en la calidad variante del momento a momento, tornan el tablero en una pieza distorsionada del juego. No sé, es ser primitivo en un mundo cambiante y moderno. Es defender con palos, lo que crece en un campo de guerra entre armas nucleares.